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"La sospechosa dignidad de la obra de arte frente al espacio urbano"
                                                                                 De Javier Maderuelo

Por Juan Fernando Duque

Actualmente asistimos a la desaparición y derrumbamiento físico y memorístico de las esculturas públicas, como iconos, signos ideológicamente representativos en la semiótica de la ciudad, monumentos a líderes políticos y militares erigidos en las plazas, símbolos de orden patriarcal y de autoridad; pero esta historia tiene un origen antiguo  -La ciudad modernista, el París del XIX, la retórica del neo, el revival y el ecléctico que arrojan de las manos de "Rodin"  a "Balzac" desnudo, un monumento hecho de voces que no cumplen con la finalidad del encargo: "asentarse en un lugar concreto y significar ese lugar; por su mismo carácter escandaloso, por mostrar el lado visceral, oscuro, individual del hombre moderno frente a las masas, por dar a cada quien la oportunidad de sus propias preguntas, en síntesis, un objeto con forma de cuerpo, a la memoria de un hombre pero con las necesidades del mundo, por fin una ventana para que el arte sea libre.

Hoy día la idea de significado "público" es problemático, la posibilidad de una imagen colectiva absurda1
la necesidad de abandonar y transgredir el cuerpo para transmutar en extensiones, la intertextualidad de lo cotidiano sumado a los esquemas que el futuro y la cibernética proponen abortan el discurso de la representación de ideales unitarios bidireccionales de lógica causal.  "Una gran lata de sopa en la calle que sacie el hambre visual del mendigo, que recuerde el ir de compras al ama de casa, que permita ahogar en absurdos al esnobista es más sustanciosa que aquellos caballos que ya no tienen batallas en las que galopar.

Los nuevos intentos de generar monumentos, serian lamentables si su lectura y patrón continua siendo la venerabilidad, la credibilidad, la capacidad de significar, el recurso y sustento temático, la capacidad de conmover al espectador, las cualidades físicas como escala, ritmo, simetría, proporción, terribilidad, rotundez, presencia física adecuada, patrones sospechosos en el discurso de Maderuelo frente a la ciudad que ya no es no puede percibirse al horizonte desde 10 cuadras atrás con perspectiva clásica.

La capacidad de conmover al espectador hoy tiene el universo de la variable donde el llanto puede ser una resultante, como otra puede ser la magia de la violencia contradictoria que suscita "el hecho plástico, la escupa y el improperio frente al fetiche; arrojado por el transeúnte que definitivamente terminará por untar de cuerpo y territorializar aquello que odia, una flexión en el trance o un flujo mas en lo borroso.

 
 
 
 
 
 
 
 

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1.  Palabras de Halfost