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DEL MONUMENTO AL MONUMENTO A TRAVÉS DE LA MODERNIDAD.
                                                                                                       Jaime Xibille Montaner
 
 

El papel del arte incluyendo el de la arquitectura, según Deleuze “No es el de producir objetos para sí mismos, autosuficientes, sino el de constituirse en fuerza reveladora de la multiplicidad y la contingencia” . La producción artística acostumbra a ser el portavoz privilegiado de la percepción que el hombre tiene de la ciudad.

Es así como un recorrido por el arte urbano en Medellín desde su fundación, se pude convertir en le calidoscopio que devela los fragmentos - memorias?- que estructuran la ciudad difusa en la que hoy vivimos.
 

LA VILLA - LA TRAMA COMO MONUMENTO.

La fundación de la ciudad tiene en sí un carácter monumental, “Es la fijación en una geografía determinada de una memoria ancestral que une la tierra y el cielo, lo mortal y lo divino”, para desplegar en ella la existencia de los hombres.

Las formas de la ciudad son extraídas del universo y del mismo hombre, “Narcisismo redoblado que convierte a la ciudad en nuestro doble” , una ciudad que monumentaliza al hombre y sus sistemas de socialización en su imagen formal, convirtiéndose a sí misma en un elemento simbólico y a los lugares que la conforman en “imágenes recurrentes de la unión entre el cielo y la tierra” .
 

LA CIUDAD ECLÉCTICA - LA CIUDAD COMO OBRA DE ARTE TOTAL-.

La burguesía como clase social dominante de la época, pero sin romper con los lazos simbólicos que la unían con el espacio de su ciudad, realiza una apropiación del arte tradicionalmente aristocrático y lo hace público -La demostración del arte- que junto con avances tecnológicos como el ferrocarril y el telégrafo, traen a la ciudad un nuevo imaginario urbanístico -Fachadista y Monumental- . Una ciudad super-eclectica, “la ciudad de los revivalismos y de los Neos”.
Esta fue la ciudad del siglo XIX , la propia encarnación de los valores que promulgaba la nueva clase dominante: Educación, cultura, poder, orden, ley, progreso; uno a uno monumentalizados por la arquitectura y un largo repertorio de estatuas de los personajes ilustres de la época (próceres, políticos, militares, poetas, científicos,...)

Pero la verdadera monumentalidad corresponde al proyecto de la ciudad concebida como “obra de arte total” , una representación de sí misma.
 

LA CIUDAD MODERNA - EL MITO Y LA MÁQUINA-.

Los tranvías, los trolebuses, los lujosos coches que transitaban la ciudad para 1930, redujeron la noción ESPACIO- TIEMPO, permitiendo que la trama urbana se diseminara en todos los sentidos, agujerando por completo la trama simbólica de la ciudad ecléctica y creando una nueva imagen urbana  regida por principios como: LA RACIONALIDAD, EL FUNCIONALISMO Y LA VELOCIDAD, propios de la arquitectura  y el urbanismo del movimiento moderno.

Paralelamente a este proceso, un grupo de artistas influenciados por la revolución Mexicana, proponía un nuevo arte “social”, monumental y de propiedad pública.

La memoria se folkloriza en un arte monumental, emplazado paradójicamente en los abstractos lugares que dejaban a su paso los procesos de modernización en los cuales  se encontraba disuelta la ciudad, para crear referentes y cumplir de paso la tarea pedagógica de recordar al publico su identidad, su raza, su patria, “se rompe el cordón umbilical entre el cielo y la tierra y el lugar que dejan los dioses  se llena con los mitos del hombre moderno: EMANCIPACIÓN - LIBERTAD -PROGRESO” .

La modernidad le da finalmente una nueva imagen a la ciudad; espacios diseminados y fragmentarios que se imponen ferozmente sobre la naturaleza dando paso a una nueva SIMBOLOGIA MAQUINICA, representada en grandes avenidas, terminales aéreas y terrestres, puentes, altos edificios residenciales y corporativos, trenes metropolitanos que ponen de manifiesto una nueva estética, que privilegia al tiempo sobre el espacio, la velocidad sobre el hombre, que provoca la desaparición en la ciudad de las pequeñas marcas -el monumento, la escultura, el espacio de encuentro ocasional- para dar paso a las marca monumentales técnicas y científicas convertidas  en los nuevos hitos de la ciudad.
 

LA METRÓPOLIS -DESCORPOREIZACION-.

Lo transitorio, lo fugitivo lo contingente, son rasgos que distinguen nuestra actual existencia y que apoyados directamente por dispositivos técnicos que ponen a nuestro alcance los tiempos virtuales, producen mutaciones radicales en nuestros mecanismos de percepción, estructuración y producción del mundo real.

Las sociedades actuales ya no responden a las formas artísticas clásicas; nos hemos convertido en sociedades fractales. “Las antiguas ideologías han explotado y ahora sus fragmentos van a la deriva en los espacios sociales” , desplegandosen ESTÉTICAS FRACTALES, en las que el pasado, las tradiciones, “los signos- monumento”, constituyentes fundamentales de las culturas y las identidades, se desterritorializan y circulan por circuitos planetarios.

Hoy es imposible experimentar el orden de la ciudad de principios de siglo. “La ciudad es hoy como un videoclip: Montaje efervescente de imágenes discontinuas” .

Ante esta realidad el campo del arte, la arquitectura y el urbanismo, tienen hoy la necesidad de encontrar nuevas metáforas y símbolos que suelen ser cada vez mas COSMOCENTRICOS y menos ANTROPOMÓRFICOS, en busca de esa nueva monumentalidad, relacionada en muchos casos con lo que podemos llamar “LAS FIGURAS DE LA DESTRUCCIÓN “ que han acompañado nuestro crecimiento metropolitano - el río, las quebradas, los cerros, etc.-.

Estamos hablando así de una nueva estética que pone en entredicho  al SUPER-EGO cientificista de la modernidad y opta por una gestión ETICO-ESTETICA que busca mediante la práctica artística, arquitectónica y urbanística, entablar nuevos diálogos con la ciudad y sus habitantes.
 

Bibiana Patiño
Yeneire Andrea Restrepo