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LA BAUHAUS
                          
Yeneire Andrea Restrepo

Las escuelas de artes y oficios en Weimar habían sido cerradas a causa de la guerra. Los profesores de estas no querían que la ciudad se quedara sin la  enseñanza de las artes, por lo que le sugirieron al estado reabrir la escuela nuevamente, pero bajo la dirección de Walter Gropius, quien le daría un nuevo enfoque a la enseñanza de las artes. Finalmente Gropius aceptó la dirección de la escuela y en 1919 se creó la Bauhaus Estatal de Weimar, la cual no pretendía ser solamente la unión de una academia y una escuela de artes industriales; su intención real se basaba en la formación de los estudiantes a través de la “construcción” y que esta a su vez se convirtiera en una actividad social, intelectual y simbólica.
En poco tiempo la escuela reunió a un excelente grupo de profesores y todos ellos veían en la Bauhaus la oportunidad de contribuir con su enseñanza a que el arte volviera a formar parte de la vida cotidiana.
 Los talleres eran la columna vertebral de la escuela y Gropius siempre quiso integrar al programa un taller de arquitectura bajo los objetivos de “un nuevo arte constructivo” y “la gran construcción”, pero siempre chocó contra obstáculos burocráticos. Luego en 1920 se creo una sección de arquitectura bajo la dirección de Adolf Meyer, pero el trabajo en esta sección quedo nuevamente estancado en la temprana Bauhaus.
Gropius quería una escuela radical, mas no política. Una y otra vez interpelaba el consejo de maestros a los estudiantes a que no participasen en política. Sin embargo su rechazo no impidió que fuera atacada con medios políticos.
El expresionismo se daba cada vez mas por muerto y la Bauhaus buscaba también una  nueva orientación. El impulso decisivo para la superación de la Bauhaus expresionista vino del artista holandés Theo Van Doesburg, uno de los fundadores de  De Stijl, corriente en la cual se rompe con el “predominio de el individuo” y se encuentran “soluciones colectivas”. Mas tarde y luego de que se incorporara Doesburg a la Bauhaus Gropius proclamaba “Arte y técnica, una nueva unidad”.
En 1923 la enseñanza de la forma se convirtió en parte fundamental de la enseñanza. Así como se aceptaban las formas y colores básicos como punto de partida para el diseño, los alumnos se cuestionaban la función. “Hay que producir la forma adecuada al uso, no estilo ni artesanía industrial”. Todo este desarrollo de forma y función se lee claramente en el programa de la Bauhaus de 1923-1924 en los artículos que se producen: Acentuada utilización de los materiales, la transparencia de la función en cada componente y una forma estética basada en la armonía de cuerpos básicos simples. Una muestra de esto es el juego de ajedrez diseñado en la escuela, en el cual las figuras reflejaban en su forma la clase de movimientos que les correspondía; las figuras consistían en cuerpos geométricos simples, cuya combinación de forma y tamaño simbolizaban su movimiento en el juego.
En 1923 se da la exposición de la Bauhaus en la que la exhibición de la casa Horn muestra el programa de la escuela. Muchas de las cosas que se dan por sobreentendidas hoy, fueron en ese entonces auténticas primicias: la cocina y el comedor estaban comunicados, apenas habían pasillos, el baño era de fácil acceso desde el dormitorio principal, etc.
El 31 de Marzo de 1925 se logró el cierrre de la Bauhaus en Weimar gracias a las presiones políticas de los partidos conservadores de derecha, quienes argumentaban para su cierre que la escuela tenia tendencias comunistas y bolcheviques. Nuevamente la Bauhaus fue abierta en la ciudad de Dessau, en donde el edificio se convirtió en todo un acontecimiento para una ciudad que se encontraba casi en ruinas. En el nuevo plan de estudios para la escuela se revalorizaba la arquitectura frente a las demás disciplinas; esta formación arquitectónica se dio bajo la dirección de Hannes Meyer.
Entre enero y febrero de 1928 Gropius dio a conocer su dimisión de la Bauhaus y se sugirió a Hannnes Meyer como su sustituto. Meyer aceptó y dirigió la escuela hacia el “funcionalismo, colectivismo, constructivismo”. Meyer logró aumentar los ingresos de la escuela aumentando el número de alumnos y la producción en los talleres. En sus clases de arquitectura Meyer decía que: “Edificar es un proceso elemental que tiene como base la existencia humana, para así lograr el “vivir”. La meta era el bienestar popular. Durante su dirección Meyer estableció criterios sociales y científicos, decisivos en el proceso creador. La adopción del ideario cooperativista, la estandarización, equilibrio armónico entre individuo y sociedad, etc. Muchos de estos criterios fueron politizadas por los estudiantes comunistas que supieron alzarce como grupo dirigente de la opinión interna. Mucho de esto causó que dentro de seno de la bauhaus Meyer encontrara oposición y se lograra su despido.
Mies Van der Rohe fue el sucesor en el cargo de Meyer. La reacción de los estudiantes no se hizo esperar, pero Mies entro con mano dura y expulsó a todos aquellos que le brindaban oposición. Mies era la persona adecuada para recuperar lo que en la dirección de Meyer se había ido perdiendo poco a poco: Autoridad. A partir de el ingreso de Mies la Bauhaus se convertiría en una “verdadera escuela de arquitectura”, con el rigor de el diseño y el dibujo, rigor que seria impartido por Mies a sus alumnos a través de los talleres. Luego de varias expulsiones, de renovar todos los estatutos de la escuela, incluso de cerrarla y volverla a abrir para que los estudiantes solicitaran nuevamente su ingreso, Mies debilita al grupo de estudiantes izquierdistas y para 1932 solo quedaban dos o tres, que tenían que actuar en el anonimato.
En las clases  de arquitectura los alumnos en primer nivel recibían conocimientos técnicos fundamentales. En segundo nivel tenían clases de arquitectura y urbanística con Ludwing Hilbersaimer y solo recibían clases con Mies en los niveles superiores. Por presiones políticas nuevamente la Bauhaus fue cerrada y se trasladó a Berlín donde se convirtió en escuela privada. Aun así continuo la persecución política y por medio de trampas se encontró en el establecimiento propaganda comunista que logró su cierre definitivo. Para lograr abrirla nuevamente la gestapo ponía  condiciones y que se  demostrara la simpatía por parte de la escuela hacia el partido. Se decidió no aceptar las condiciones y finalmente se cerro la Bauhaus  en julio de 1933.